TEMA DE INVESTIGACIÓN ASIGNACIÓN N° 2 AUTOPSIA PSICOLÓGICA
TEMA N° 2
EN ESTA SECCIÓN SE DEBEN ANALIZAR LOS CINCO (5) ARTÍCULOS SIGUIENTES:
1.- “LA AUTOPSIA PSICOLÓGICA EN LA INVESTIGACIÓN CRIMINAL”
2.- "LA AUTOPSIA PSICOLÓGICA EN EL HOMICIDIO "
3.- "DEL MUNDO DE LA MEDICINA"
4.- "“AUTOPSIA PSICOLÓGICA: UNA HERRAMIENTA ÚTIL PARA EL PERITAZGO PSICOLÓGICO"
5.- "CRIMEN CONTRA NATURA: ANDRÉS SORENSEN MARTÍNEZ"
Autopsia
Psicológica
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Lunes 29 de agosto de 2005
“LA
AUTOPSIA PSICOLÓGICA EN LA INVESTIGACIÓN CRIMINAL”
Hace algún tiempo cuando nos iniciabamos en este
apasionante mundo de la investigación criminal, leimos las consideraciones de
Le Moyne Snyder acerca de lo engañoso de la determinación del suicidio y sus
planteamientos de que "generalmente lo que falta es el factor
determinante, es decir, lo que acontecía en la mente de la víctima
contemporaneamente con la hora de su muerte" (1) y que "un
fallecimiento no debe ser clasificado como suicidio hasta que se haya
descartado cualquiera otra posibilidad que lo explique" (1) nos hicieron
reflexionar en torno a la relevancia de la exploración psicopatológica del
occiso.
Conceptualmente, la exploración
retrospectiva e indirecta de la personalidad y la vida de una persona ya
fallecida se denomina Autopsia Psicológica, se trata de hacer una
evaluación despues de la muerte de como era la víctima en vida, es una reconstrucción sociopsicopatológica postmortem.
Como antecedente histórico del surgimiento de la
autopsia psicológica se recoge en nuestro país el análisis del Teniente Jack
Lester Mee, víctima de un homicidio a manos de su amante, en los años 40, este
fue solicitado por el letrado de la defensa a los peritos psiquiatras para
probar que el occiso era "anormal y peligroso" como justificación al
gesto homicida de su cliente. En aquella ocasión los tres Díaz, Padrón y Henríquez
estudiaron cartas, el diario íntimo y un libro de poemas escrito por el finado,
también revisaron la historia clínica de un hospital militar donde había estado
recluido el que resultara víctima, pudiendo establecer que padecía un trastorno
de la personalidad particularmente centrado en su vida sexual (2).
La autopsia psicológica como técnica pericial ve la
luz en los años 60 en los Estados Unidos como salida a
una necesidad administrativa de definir la etiología médicolegal de muertes
dudosas donde no había suficientes elementos para afirmar si se trataba
de un suicidio o un accidente (3,4). A partir de estos antecedentes y previa
revisión de todos los modelos, escalas, guías y formularios encontrados en la
literatura especializada (5,6,7,8,9,10,11,12,13,14,15) creamos nuestro modelo
al cual llamamos MAP (Modelo de Autopsia Psicológica).
El MAP, a diferencia de todos los modelos revisados
está completamente estructurado y sistematizado, de forma tal que se disminuye
al mínimo el margen de sesgo, pues todos los exploradores tienen que realizar
la exploración de la misma manera, guiándose por un instructivo con posibilidad
de respuesta cerrada, precisamente para evitar la inclusión de elementos
subjetivos en la valoración de cada caso y además para hacerlo verificable por
terceras personas.
Esta metodología fue
validada científicamente por nosotros a través de dos investigaciones
realizadas durante el período de 1990 a 1994 en víctimas de suicidio y de
homicidio que demostraron que recurrir a terceras personas para obtener
información de un fallecido resulta confiable, que el método es viable y el
instrumento (MAP) aplicable y generalizable.
El rigor científico de estos estudios está avalado
por el hecho de haber recibido la condición de Resultado Principal de
Investigación de la Vicerrectoría de Investigaciones del Instituto Superior de
Ciencias Médicas de la Habana, tanto la primera realizada en suicidas en 1991
(1) como la segunda en víctimas de homicidio en 1994 (2).
Su generalización ya se extiende fuera de nuestro
país, desde finales de 1994 el MAP se emplea con éxito en la solución de casos
civiles y penales por parte de la Dirección de Servicios Periciales de la
Procuraduría General de Justicia del Estado de Querétaro, en los Estados Unidos
Mexicanos.
Pero este proceso que comienza desde el examen de la
propia escena de la muerte en los casos penales, no puede ser realizado por el
perito solo, se necesita el trabajo en equipo con los criminalistas, médicos
legistas e investigadores policiales, solo así lograremos una caracterización
profunda y científicamente fundamentada de la víctima.
Cómo se realiza una autopsia psicológica dentro del
contexto de la investigación criminal?.
Lo principal en este trabajo es el proceso en sí
mismo, el modo de hacer las cosas, que en nuestro caso parte del propio lugar
del hecho, allí no solo se pueden levantar huellas objetivizables por los
peritos en criminalística, también se pueden levantar las huellas psicológicas
que quedan impresas en los espacios que habitó la víctima y en las personas que
con ella interactuaron, para el psiquiatra la escena de la muerte emite
señales, solo se trata de interpretarlas, de decodificarlas.
El poder estar al lado de los investigadores
policiales nos permite sugerir la ocupación judicial de notas, diarios, cartas,
que quizá para ellos no tienen valor pero para nosotros sí pues caracterizan al
occiso y tal vez entre líneas esté la clave del enigma de su muerte.
El segundo paso es la entrevista a personas que
conocieron de cerca al finado, preferentemente familiares, amigos, vecinos,
compañeros de estudio, trabajo o religión, relaciones de pareja formales u
ocasionales. Es importante aclarar que la selección de
las fuentes de información debe excluir a presuntos sospechosos de estar
involucrados en la muerte de la víctima, pues obviamente el riesgo de
sesgo es muy elevado.
Nuestro estilo de trabajo, al poder intercambiar
criterios e hipótesis desde el primer momento con médicos legistas,
criminalistas e investigadores policiales, aumenta la eficacia de nuestra
técnica de autopsia psicológica al enriquecer el análisis científico de la
víctima y de las circunstancias que rodearon a su muerte.
Una vez recogidos todos los elementos necesarios
para conformar una caracterización del occiso se realiza una discusión
colectiva en la cual participan los peritos y los investigadores policiales y
se ofrece un informe pericial en términos probabilísticos pues se trata de una
evaluación indirecta y de conclusiones inferenciales que cobran valor solo al
sumarse al resto de los elementos criminalísticos, policiológicos y
médicolegales.
Cómo discernir a través de la autopsia psicológica
entre suicidio, homicidio y accidente, en una muerte dudosa, donde ni el médico
legista, ni el investigador policial tienen suficientes elementos para
decidir?.
1. Valorando los factores de
riesgo suicida, de riesgo heteroagresivo o de riesgo a la accidentalidad.
2. Valorando el estilo de vida
del occiso.
3. Determinando el estado
mental en el momento de la muerte.
4. Estableciendo las áreas de
conflicto y motivacionales.
5. Diseñando el perfil de
personalidad del occiso.
6. Determinando si existían
señales de aviso presuicida.
7. Determinando si existía un
estado presuicida.
Tambien como parte de la investigación criminal la
autopsia psicológica logra establecer el círculo de sospechosos en los
homicidios de autor desconocido, al caracterizar a la víctima con sus
conflictos, motivaciones y estilo de vida le estamos ofreciendo a los
investigadores policiales elementos de probabilidad en cuanto a posibles
autores, quienes tendrían interés en vincularse a este tipo de personas?, es
como si dijeramos: para tal víctima busca tal victimario, pues como dijera el
profesor Tocaven: no solo se adecuan con frecuencia el autor y la víctima, uno
a otro, como la cerradura y la llave, sino que sus condiciones de vida
presentan a menudo peculiaridades complementarias (16).
Finalmente queremos comentar algunos casos
trabajados donde la autopsia psicológica ha sido decisiva para la investigación
criminal:
Caso 1:
Se trata de la muerte equívoca
de un joven de 27 años después de precipitarse de un edificio en horas de la
madrugada, se manejaba la posibilidad de un suicidio por tratarse de un
individuo con trastornos nerviosos referidos por los vecinos al investigador
policial, se hablaba de accidente por el antecedente de ingestión de bebidas
alcohólicas, pero también se pensaba en el homicidio por el antecedente de
discusiones recientes con un vecino. La autopsia psicológica pudo concluir que
se trataba de un retrasado mental con conducta sociopática y un abuso de
alcohol y drogas sin dependencia, así como también descartamos cualquier
elemento de un síndrome presuicida. Dadas las dificultades en las relaciones
interpersonales y el ambiente disocial en el cual se desenvolvía se encontró un
franco predominio de factores de riesgo heteroagresivo, lo cual, unido a la
ausencia de un estado presuicida y de antecedentes de accidentalidad, nos hizo
dar como hipótesis más probable la homicida. Al avanzar las investigaciones
aparecieron elementos que confirmaron esta hipótesis.
Caso 2:
Se trata de los restos óseos de una mujer de mediana
edad que son encontrados relativamente cerca de su domicilio pasado un año de
su desaparición y durante las investigaciones aparecen elementos aportados por
familiares, vecinos y conocidos que indican que esta persona padecía trastornos
nerviosos y que había comentado su intención de quitarse la vida. No obstante,
existían elementos que ofrecían dudas a la instrucción: el lugar donde aparecen
los restos, la ausencia del dogal tratándose al parecer de una asfixia, la
existencia de un presunto beneficiario de sus bienes, etc.- Revisamos las
historias clínicas de los hospitales donde esta señora estuvo ingresada en
servicios de Psiquiatría y recogimos antecedentes aportados por la familia
encontrando elementos para plantear una personalidad histérica con descompensaciones
frecuentes y tendencia a la depresión que en los últimos tiempos había sufrido
una decepción en su vida amorosa después de la cual dió señales anunciadoras de
un propósito suicida, además el día de su desaparición alejó a su madre y única
conviviente de la casa y luego desapareció. El lugar donde aparece es cercano
al domicilio pero no resulta frecuente el tránsito por el mismo.
Con estos antecedentes y dadas sus características
de personalidad y la evidente emisión de señales de aviso concluimos que la
víctima presentaba un estado o síndrome presuicida y que la hipótesis más
probable es la suicida, con lo cual no descartamos la posibilidad de una acción
criminal sobre ella, la cual debe siempre ser descartada policialmente, en
este caso efectivamente una minuciosa investigación policial no encontró ningún
indicio de criminalidad y con el análisis así realizado de conjunto entre
peritos e investigadores policiales el caso fue cerrado como un suicidio.
Caso 3:
Se trata de la precipitación de un individuo del
cuarto piso de un hotel en el cual se encontraba hospedado, todas las personas
presentes en las inmediaciones lo vieron arrojarse, a ojos vistas era un
suicidio, el problema venía dado porque este señor poseía un seguro de vida, el
cual no sería pagado si se había privado voluntariamente de su vida. En este
caso existía un testigo directo que, poco antes del hecho, había sido llamado
por la seguridad hotelera para ayudar a calmar al que resultara occiso ya que
estaba alterando el orden, había salido desnudo al pasillo y "parecía que
estaba borracho". Previa revisión de la declaración de este testigo,
hicimos una reconstrucción de su dicho en el lugar del hecho, resultando que
éste se le había encarado a la víctima pudiendo comprobar que no tenía aliento
etílico a lo cual él pensó: "si no está borracho está loco", lo llevó
hasta un diván en el lobby del cuarto, en lo que el guardia de seguridad bajó a
buscar un médico para que lo inyectaran. En ese breve tiempo trató de darle un
beso en la boca al testigo y a otro huesped que pasaba le tocó los glúteos y
acto seguido le dijo al testigo: oh, mira, mira que larga trenza, y colocó las
manos como quien tuviese la trenza atrapada y salió corriendo por el
pasillo al final del cual saltó la baranda y cayó al vacío.
Este testigo nos explicó todo esto muy gráficamente
comentando además que lo miró "como si no me viera", que sudaba
profusamente al punto de que él trató de sujetarlo cuando emprendió su carrera
y no pudo, pues estaba "tan mojado" que el brazo "se le rodó de
las manos".
Luego recibimos un resumen de historia clínica donde
se refería el antecedente de un traumatismo craneal con pérdida de conciencia
después del cual había tenido episodios de automatismo de semiología compleja
por lo cual estaban estudiando la posibilidad de una Epilepsia Post-Traumática.
El episodio gráficamente narrado por el testigo era perfectamente compatible
con un estado crepuscular epiléptico con alucinaciones complejas visuales y táctiles
(veía y tocaba la trenza) y con un estado de excitación que le provocaba entre
otros sudoración profusa.
El estado crepuscular epiléptico es un estado de
total turbación de la conciencia donde el suicidio es implanteable pues
conceptualmente el suicidio es la decisión consciente y voluntaria de privarse
de la vida y aquí es imposible hablar de decisión consciente y voluntaria al
estar completamente tomada la conciencia.
De esta manera el caso fue cerrado como accidente y
la familia cobró su seguro de vida.
En estos ejemplos se pone de manifiesto una vez más
la necesidad de trabajar muy unidos a todos los compañeros de la investigación
policial, sin su ayuda nuestra pericia no puede ser buena y sin la nuestra su investigación
no será completa.
La autopsia psicológica es una pericia difícil con
la cual solamente cuentan algunos países desarrollados donde el estudio de las
muertes equívocas exhibe un alto nivel científico, el tenerla a nuestra
disposición supone un paso de avance importante en la elevación de la calidad
científico-técnica y la profesionalidad de la investigación criminal.
Bibliografía:
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11.
Diller, J. The
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12.
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15.
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16.
Tocaven,
R. Curso Internacional Victimología y Delito. La Habana, Octubre
1993.
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Google 30 de agosto de 2005.
MEDICINA
LEGAL DE COSTA RICA
Med.
leg. Costa Rica v.15 n.1-2 Heredia dic. 1998
La autopsia psicológica en
el homicidio
Modalidad: conferencia
Dra. Teresita García Pérez
Psiquiatra Forense, Instituto de Medicina Legal La
Habana, Cuba.
Resumen
Una de las dificultades típicas en el estudio del homicidio es que no contamos ya con la víctima, no conocemos su versión de los hechos, sus sentimientos, su situación durante el crimen.
Una de las dificultades típicas en el estudio del homicidio es que no contamos ya con la víctima, no conocemos su versión de los hechos, sus sentimientos, su situación durante el crimen.
Precisamente con el objetivo de estudiar a la
víctima de homicidio, diseñamos un modelo al que llamamos MAP-II (modelo de autopsia psicológica para víctimas de
homicidio) y validamos una metodología para su aplicación.
Se trata de un método de exploración indirecta y
retrospectiva con principios metodológicos similares a
los aplicados para el suicida pero con especificidades propias de este tipo de
víctimas, por ejemplo la selección de las fuentes de información es imprescindible
hacerla previa consulta con los investigadores policiales para evitar que se
trate de personas incluidas en el círculo de sospechosos.
Neuman afirma que un estudio de la criminogénesis no puede ser relevante y serio si no se tiene
en cuenta el papel jugado por la víctima y en qué medida ella ha
contribuido, conciente o inconcientemente al acto.
Apoyando esta afirmación podemos comentar que en el
estudio realizado por nosotros en 1994 más del 40% de
las víctimas de homicidio cumplían los requisitos de las llamadas “víctimas
provocadoras”, eran personas difíciles, desafiantes, prestas a la
provocación.
También en el campo penal si se demuestra que el
occiso era una víctima provocadora activa de violencia, puede significar en
manos de un defensor hábil, una atenuante para el victimario al restablecer la
dinámica previa del hecho y las justas motivaciones que precipitaron el “paso
al acto homicida”. Se trata de homicidios provocados inconscientemente por la
propia víctima.
Con nuestro modelo de autopsia psicológica
contribuimos a lograr una aproximación a la dinámica
interna del homicidio, partiendo del análisis del factor victimal muchas veces
olvidado, y demostramos científicamente la participación a menudo determinante
de la víctima en su propia muerte.
Palabras claves
MAP-II, autopsia, homicidio, víctima, método,
motivación, provocadores, dinámica, participación, determinante.
La privación de la vida (propia o ajena) es sin
lugar a dudas la conducta más grave que puede realizar un ser humano. Desde el
punto de vista victimológico es irreparable, es la desaparición de la víctima
directa, es el funto final del “iter victimae” (1).
El profesor Rodríguez Manzanera plantea que una de
las dificultades típicas en el estudio del homicidio es que no contamos ya con
la víctima, no conocemos su versión de los hechos, sus sentimientos, su
situación durante el crimen, etc. (2).
Precisamente con el objetivo de estudiar a la
víctima de homicidio diseñamos un modelo al que llamamos MAP-II (Modelo de
Autopsia Psicológica para víctimas de homicidio) y validamos una metodología
para su aplicación, a través de la investigación de todas las víctimas de homicidio
de los casos procesados por el Departamento Provincial de Operaciones
Policiales de la Ciudad de La Habana (Sección de Homicidios) en el año 1994 (3).
Se trata de un método de
exploración indirecta y retrospectiva con principios metodológicos similares a
los aplicados para el suicida pero con especificidades propias de este
tipo de víctimas, por ejemplo la selección de las fuentes de información es
imprescindible hacerla previa consulta con los investigadores policiales para
evitar que se trate de personas incluidas en el círculo de sospechosos.
Mucho más que en el suicidio, en el homicidio es
importantísimo acudir a la escena de la muerte y trabajar en estrecha
colaboración con todos los participantes en la investigación criminal (los
investigadores policiales, los especialistas en criminalística, los médicos
forenses) pues cada uno aporta elementos de su especialidad que pueden ser
decisivos para conformar la autopsia psicológica. El lugar del
hecho habla y cada miembro del equipo de investigación busca en este lo que le
interesa; la policía los elementos policiológicos, indicios, evidencias; los
médicos legistas los signos de violencia en el cadáver; los criminalistas las
máculas, las huellas; también el psiquiatra forense busca las “huellas
psicológicas” de la víctima y del victimario.
En ocasiones está todo: el cadáver, el arma
homicida, las pruebas criminalísticas, el autor del crimen, pero falta el
móvil, la motivación, a veces confusa e ignorada hasta para el propio
victimario, y es aquí donde la Psiquiatría Forense entra a jugar su papel y
muchas veces la clave del enigma está en la caracterización psicopatológica de
la víctima.
Como planteaba Von Heutig en su obra El Asesinato,
“la víctima no es únicamente un objeto inanimado sino elemento activo en la
dinámica del asesinato” (4),
tan es así que Neuman afirma que un estudio de la criminogénesis no puede ser
relevante y serio si no se tiene en cuenta el papel jugado por la víctima y en
qué medida ella ha contribuido, consciente o inconscientemente, al acto (5).
Apoyando esta afirmación podemos comentar que en el
estudio realizado por nosotros en 1994, más del 40% de las víctimas de
homicidio cumplían los requisitos de las llamadas “víctimas provocadoras” (6,
7,
8),
eran personas difíciles, desafiantes, prestas a la provocación.
Pero además de la caracterización victimológica del homicidio, la autopsia psicológica logra establecer el estado mental de la víctima en el momento de su muerte y previo a la misma, lo cual resulta de medular importancia en el campo penal, pues a partir de este dictamen puede variar la tipificación delictiva de homicidio simple a homicidio calificado (asesinato), con la correspondiente variación del marco sancionador, vamos a poner un ejemplo:
Pero además de la caracterización victimológica del homicidio, la autopsia psicológica logra establecer el estado mental de la víctima en el momento de su muerte y previo a la misma, lo cual resulta de medular importancia en el campo penal, pues a partir de este dictamen puede variar la tipificación delictiva de homicidio simple a homicidio calificado (asesinato), con la correspondiente variación del marco sancionador, vamos a poner un ejemplo:
Se trata de un caso trabajado por nosotros, un
retrasado mental de moderado a severo con tendencias homosexuales que resulta
ultimado por un individuo de pésimos antecedentes penales, después de consumar
acceso carnal con empleo de violencia física contra la víctima. El victimario
plantea que el occiso se le había ofrecido sexualmente y que como él estaba
algo ebrio había accedido y que durante la ejecución del coito lo había
estrangulado sin ser esa su intención. Independientemente de que las lesiones
que presentaba el cadáver descartaban la versión del acusado, el determinar que
se trataba de una víctima carente de facultad para comprender el alcance de su
acción y dirigir su conducta, tipificaba automáticamente el delito como
asesinato, pues el autor actuó contra una persona psicológica y jurídicamente
indefensa.
También en el campo penal si se demuestra que el
occiso era una víctima provocadora activa de violencia, puede significar en
manos de un defensor hábil, una atenuante para el victimario al restablecer la
dinámica previa del hecho y las justas motivaciones que precipitaron el “paso
al acto homicida”.
Se trata de homicidios provocados inconscientemente
por la propia víctima (9)
Finalmente queremos comentar la utilidad de la
autopsia psicológica en la investigación policial del homicidio de autor
desconocido, a partir del establecimiento del perfil sociopsicológico de la
víctima, su estilo de vida, sus intereses, motivaciones, aspiraciones, áreas de
conflicto. Se le ofrece a los investigadores una caracterización probabilística
de quienes pudieran vincularse a este tipo de persona, es como si les dijera:
para tal víctima, busca tal victimario, pues como dijera Von Hentig “por la
selección de una víctima determina, el criminal deja, aun si trabaja con
guantes de goma, una forma imborrable de huellas dactilares” (10);
esto contribuye a estrechar el círculo de sospechosos y a ahorrar recursos a la
investigación criminal.
Nuestra metodología está siendo utilizada con éxito
no solo en Cuba, sino también en el Estado de Querétaro, México, por parte de
los Servicios Periciales de la Procuraduría General de Justicia del Estado, lo
cual avala que es aplicable, independientemente del sistema de investigación
criminal y administración de justicia.
La tendencia creciente en el comportamiento
estadístico del homicidio en el continente americano (11)
nos compromete, como profesionales vinculados al estudio de las muertes
violentas, a tratar de arrojar luz sobre las causas y condiciones que inciden
en este complejo fenómeno que, como nos dice Rodríguez Manzanera, no es fácil
de explicar porque influyen en el mismo demasiados factores (12).
Con nuestro modelo de autopsia psicológica
contribuimos a lograr una aproximación a la dinámica interna del homicidio,
partiendo del análisis del factor victimal muchas veces olvidado y demostramos científicamente
la participación a menudo determinante de la víctima en su propia muerte,
fundamentalmente en las llamadas subculturas violentas (13,
14,
15.
16),
si nuestra experiencia puede ser útil a otros países del área nos sentiríamos
muy gratificados.
Bibliografía
Rodríguez Manzanera, L.
Victimología. Estudio de la víctima. 2da Ed. Edit. Porrúa, México, 1990, p.254.
García Pérez, T.: La
autopsia psicológica como método de estudio de la víctima de homicidio. Trabajo
presentado al Forum de Ciencia y Técnica Criminalística de la Ciudad de la Habana,
1994.
Fattah,
E. Towards a criminological clasification of victims, International Criminal
Police Review, USA ,
1967, p.209.
Ermentini, A.; Gulotta, G.
Psicología, psicopatología y delito, Guiffré, Milán, Italia, 1971, p.211.
Yunes, J. Mortalidad por
causas violentas en la región de las Américas. Bol. Epidemiol. OPS, Jul. 1994,
15(2).
Rodríguez Manzanera, L. El
homicidio en México. Criminología en América Latina, UNICRI, pub. 33. Roma,
Mayo 1990, p. 155.
Ruiz Funes, M. Estudios
Criminológicos, Ed. Jesús Montero, Bibliot. Juríd de Autores Cuba y Extranj.
Vol. CLV, 1952, p. 38.
Ortiz, F. Los negros curros.
Ed. Ciencias Sociales, la Habana, 1976.
* Psiquiatra Forense, Instituto de Medicina Legal La Habana, Cuba
* Psiquiatra Forense, Instituto de Medicina Legal La Habana, Cuba
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Google 30 de agosto de 2005
DEL MUNDO DE LA MEDICINA
Por: Magali González Camacho
Copyright © 2000-2005, Revista
16 de Abril
Fecha de Ultima Actualización: 14 de Agosto de 2005
Webmaster: Adrián Gómez Collantes
Novedoso método cubano de
autopsia sicológica
Un grupo de especialistas
cubanos desarrollaron un método de autopsia psicológica que permite identificar
los valores asociados a las muertes violentas, y por tanto, prevenirlas. El instrumento, desarrollado por la psiquiatra forense Teresita García,
del Instituto de Medicina Legal, permite realizar un diagnóstico pericial
acertado, tanto en víctimas de suicidio u homicidio, así como de accidentes.
Con un enfoque más
objetivo que sus predecesores, el método cubano de autopsia sicológica incluye
una ficha socio-demográfica, examen psiquiátrico retrospectivo de la víctima,
caracterización sicológica, áreas de conflicto y señales pre-suicidas.
Según comenta la autora
del moderno dispositivo, la autopsia sicológica es un procedimiento para
evaluar, después del fallecimiento, cómo era la víctima antes de morir y se usa
para definir la causa medicolegal de la muerte dudosa, donde una de las
hipótesis es el suicidio.
A través de los familiares
de primera línea, amigos, vecinos, compañeros de trabajo o estudio y médicos de
asistencia u otro personal de salud que hubiese tratado al fallecido, el
experto forense puede reconstruir un retrato sicológico de la persona.
El método perfeccionado
por García es de utilidad en la prevención de la violencia, ya sea suicidio,
homicidio o accidentes, pues reconoce las causas de esas muertes, presenta
cuales son las poblaciones vulnerables y ayuda a diseñar programas preventivos.
Su utilización ha revelado
ventajas, además, para lograr la caracterización de la víctima en el homicidio,
lo cual resulta de vital importancia para la prevención criminal, teniendo en
cuenta que se trata de un fenómeno de tendencia creciente y causante de
notables pérdidas biosociales.
Google 30 de agosto de 2005.
La autopsia psicológica en muertes violentas
Referencia: García Pérez T.
La autopsia psicológica en muertes violentas. Rev Esp Med Leg
1999; XXIII(86-87): 75-82.
Autor:
Teresita García Pérez
Dra en Ciencias Médicas. Psiquiatra Forense. Instituto de
Medicina Legal de la Ciudad de La Habana.
Profesora Adjunta. Cátedra de Derecho Penal. Universidad de
La Habana.
Correspondencia:
Instituto de Medicina Legal de La Habana Avda. Independencia
y Hernán cortés s/n. Plaza de la Revolución. Ciudad de la Habana CP 10600 CUBA
Correo electrónico: medleg@infomed.sld.cu
RESUMEN: Este trabajo consiste en la síntesis de la
validación de la autopsia psicológica como método de estudio de las víctimas de
muerte violenta (suicida, homicida y accidental), el procedimiento estadístico
que la sustenta, los principales resultados alcanzados en cada uno de los pasos
de la investigación y algunas consideraciones generales. Esta metodología, que
constituyó la tesis de Doctorado en Ciencias Médicas de la autora, se aplica en
Cuba, así como en México, Chile y Honduras, hasta el momento.
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Google 31 de agosto de 2005.
Autora: Adrea Rodríguez
“Autopsia Psicológica: Una herramienta útil para el
peritazgo psicológico”
Una de las técnicas más importantes y utilizadas en
la comprensión de los comportamientos criminales es la del peritazgo psicológico.
En el cual el psicólogo despliega todos sus conocimientos en el ámbito legal y psicológico.
Entre estos peritajes se encuentra la denominada Autopsia Psicológica.
Este procedimiento es considerado como un proceso de
recolección de datos del occiso que permite reconstruir su perfil psicológico y
el estado mental antes del deceso. Para el desarrollo de dicho procedimiento,
es necesario el trabajo interdisiciplinario entre médicos, abogados psiquiatras
y psicólogos forenses. (Acevedo, Nuñez y Pinzón, 1999).
La Autopsia Psicológica como técnica pericial surge
en los EE.UU. como una necesidad administrativa de definir la etiología médico
legal en los casos de muertes dudosas donde no se contaba con los elementos
suficientes para afirmar si se trataba de un suicidio o un accidente. Sin
embargo, a pesar que esta técnica es bastante conocida
y utilizada en EE.UU. no se ha establecido un procedimiento estandarizado para
llevarlo a cabo.
Diversos autores Litman, Curphey, Shneidman,
Farberow y Tabachnick, 1952; Shneidman, 1960-1964 (Citados por Shneidman,
1994b) plantean que para la realización del PAP se debe tener en cuenta varias
categorías entre las cuales menciona: el estilo de vida del occiso, historia de
vida, problemas económicos o sociales, relaciones interpersonales, rasgos de la
personalidad, intentos anteriores de suicidio, posibles enemigos, entre
otros.
Según Ebert (1991), los principales objetivos de la
Autopsia Psicológica se dividen en cuatro:
Primer Objetivo: Determinar la manera de la muerte en casos
de equívocos que necesitan ser distinguidos. Las maneras de muerte son: a)
natural, b) accidental, c) suicidio y d) homicidio; este tipo de sistema es
conocido por la sigla NASH. Generalmente, en algunos casos, la manera de muerte
es bastante clara, lo que no ocurre con el modo como sucedieron los hechos.
Segundo Objetivo: Averiguar el momento y el tiempo en el cual
se produjo la muerte; para esto, el investigador debe indagar acerca de
diferentes situaciones de la vida del occiso y tratar de relacionarlas con el
hecho.
Tercer Objetivo: Obtener la información suficiente para
evaluar los datos obtenidos de diversos intentos de suicidio, con el fin de
prevenir dichos intentos y la letalidad de los mismos.
Cuarto Objetivo: Según el mismo autor, es terapéutico para la
familia y los amigos del occiso. La entrevista y la investigación en general
son mecanismos terapéuticos para estas personas, ya que permite comunicar
pensamientos y sentimientos sobre la persona fallecida, de igual forma, la
percepción que cada uno tiene sobre la muerte de aquella persona cercana, que
por lo general es de culpa, dolor, vergüenza, resentimiento, entre otras.
De igual manera, la Autopsia Psicológica tiene como
función ayudar a esclarecer los casos de muerte
dudosa: suicidio, homicidio y accidente, donde ni el médico legista, ni el
investigador policial tienen suficientes elementos para decidir, lo
anterior se puede determinar:
1. Valorando los factores de
riesgo suicida, de riesgo heteroagresivo o de riesgo de accidentalidad.
2. Valorando el estilo de vida
del occiso.
3. Evaluando el estado mental
en el momento de la muerte.
4. Estableciendo las áreas de
conflicto y motivacionales.
5. Diseñando el perfil de
personalidad del occiso.
6. Esclareciendo si existían
señales de aviso presuicida.
7. Esclareciendo si existía un
estado presuicida.
Ante un comportamiento o hecho que eventualmente no
tienen una explicación clara, pero que podría llegar a tenerla si se estudian
minuciosamente lo hechos antecedentes y consecuentes a lo sucedido, se podría
inferir comportamientos o acciones llevadas a cabo bajo condiciones únicas y
especiales que llevaron a la consecución de los hechos, por lo cual la
psicología y la psiquiatría tienen mucho que aportar.
Shneidman, padre de la técnica, 1973-1977
(Citado por
Ebert, 1991) propone tres categorías para estudiar los casos de muerte dudosa:
a) el qué, b) el cómo y c) el porqué, en relación con la persona que cometió el
suicidio; la causa actual de muerte con especial énfasis en el tiempo y la
determinación de la forma en que ocurrió.
Como parte de la investigación criminal la Autopsia
Psicológica también logra establecer el círculo de
sospechosos en los homicidios de autor desconocido, al caracterizar a la
víctima con sus conflictos, motivacionales y estilos de vida, se le ofrece a
los investigadores policiales elementos de probabilidad en cuanto a posibles
autores, quienes tendrían interés en vincularse a este tipo de personas.
Aunque la aplicación de la Autopsia Psicológica se
hace de acuerdo a la legislación de cada país, cada equipo de trabajo decide la
forma de proceder en la etapa de la recolección de datos. Shneidman, 1981 (citado por Thomas Young, 1992) argumenta
que, cuando va a iniciar una investigación, nunca tiene un modelo sistemático
de cómo la va a realizar. Es por este tipo de aseveraciones que muchos
investigadores se sienten muy incrédulos frente a la validez y confiabilidad
del procedimiento.
Por esta razón, Annon (1995) y Young (1992), plantean que uno de los serios problemas a los que se ve enfrentado el Protocolo de Autopsia Psicológica (PAP) es la falta de estandarización, pues cada persona o equipo que lo aplica tiene un estilo diferente y particular de realizarlo, lo cual afecta, según estos autores, notablemente los índices de validez del procedimiento. Es decir, no existe un modelo estructurado y sistematizado que disminuya el margen de sesgo.
Por esta razón, Annon (1995) y Young (1992), plantean que uno de los serios problemas a los que se ve enfrentado el Protocolo de Autopsia Psicológica (PAP) es la falta de estandarización, pues cada persona o equipo que lo aplica tiene un estilo diferente y particular de realizarlo, lo cual afecta, según estos autores, notablemente los índices de validez del procedimiento. Es decir, no existe un modelo estructurado y sistematizado que disminuya el margen de sesgo.
Sin embargo, el número de autores que han escrito
sobre el PAP es proporcional al número de modelos propuestos para realizar una
investigación. En algunos casos se le da prioridad a unos aspectos y en otros
se omiten.
Young, propone 15 categorías que se deben incluir al llevar a cabo dicha investigación:
Young, propone 15 categorías que se deben incluir al llevar a cabo dicha investigación:
1. Identificar la información
personal del occiso (nombre, apellidos, edad, sexo, ocupación, religión, estado
civil, etc.)
2. Detalles de la muerte.
3. Historia de la familia
(hermanos, esposa, enfermedades médicas y tratamientos, intentos de suicidio,
etc.)
4. Historia de muertes
familiares.
5. Modelos familiares de
reacción frente al estrés.
6. Tensiones recientes o
problemas del pasado.
7. Historia de alcohol y drogas
en la dinámica familiar.
8. Relaciones interpersonales.
9. Fantasías, sueños,
presentimientos y pensamientos frente a la muerte, suicidio o accidentes que
precedieron la muerte.
10.
Cambios
en los hábitos, aficiones, alimentación, patrones sexuales y otras rutinas antes
de la muerte.
11.
Información
que relate los planes de vida.
12.
Evaluación
de intención.
13.
Tasa
de letalidad.
14.
Reacción
de las personas que recibieron la noticia de la muerte.
15.
Comentarios
y anotaciones especiales.
Para realizar un procedimiento más elaborado y
completo, es importante que el investigador visite y estudie el lugar donde se
encontró el cuerpo, ya que esto le puede permitir obtener más pistas que ayuden
a avanzar en el proceso. El psicólogo como investigador tiene la posibilidad de
diseñar un perfil de la escena del crimen, además de hacer un bosquejo de la
personalidad del sujeto que habitaba en el lugar, a partir de detalles tales
como: los objetos hallados, la disposición de los muebles, etc.
Jack Annon (1995) propone otro de los modelos para
llevar acabo un proceso de AP, en el cual se plantean como pasos a seguir los
siguientes:
- Examen
cuidadoso de la escena donde sucedieron los hechos, examen de fotos y
grabaciones en video de la escena.
- Estudio
de los documentos disponibles, concernientes a la situación donde
sucedieron los hechos, en el cual se incluye el reporte policial,
declaración de testigos, reporte de la autopsia médica y de
toxicología.
- Documentos
que informen sobre la vida de la víctima antes de la muerte, como notas
del colegio, notas de visitas previas al médico, notas sobre la salud
mental, información laboral, etc.
- Entrevista
con personas relevantes como testigos de la escena de los hechos, miembros
de la familia, amigos, compañeros de trabajo, etc.
Este autor (1995), afirma
que algunos científicos del comportamiento plantean que se deben dedicar de 20
a 30 horas de investigación para formular una opinión preliminar sobre el
estado particular de la mente de un individuo antes de su muerte. Sin embargo,
el tiempo que se emplea está determinado por la facilidad para recolectar la
información y las personas que se deben entrevistar.
Autores como Ramirez,1999
(citada por Nuñez, et al., 1999) y Annon (1995) afirman que el tiempo optimo
para realizar la entrevista, es entre 1 y 6 meses después de haber ocurrido el
deceso, ya que durante estos meses aún se conserva la nitidez del recuerdo y la
información obtenida es confiable. De lo contrario las reacciones de duelo
pueden, o bien, interferir en la objetividad del recuerdo existiendo la
tendencia a idealizar al fallecido o afectar la claridad del recuerdo.
De acuerdo a lo anterior Ramirez, 1999 (citada por Nuñez, et al., 1999) considera que los entrevistadores deben recibir un entrenamiento preliminar en el manejo del instrumento y en el estilo de comunicación que se debe utilizar dependiendo del modo de muerte de la víctima. El entrevistador debe permitir que la información fluya libremente, es decir, debe dejar hablar al informante sin interrumpirlo y sólo al final, si es necesario, puntualizar en algún detalle o hacer algunas preguntas directas.
De acuerdo a lo anterior Ramirez, 1999 (citada por Nuñez, et al., 1999) considera que los entrevistadores deben recibir un entrenamiento preliminar en el manejo del instrumento y en el estilo de comunicación que se debe utilizar dependiendo del modo de muerte de la víctima. El entrevistador debe permitir que la información fluya libremente, es decir, debe dejar hablar al informante sin interrumpirlo y sólo al final, si es necesario, puntualizar en algún detalle o hacer algunas preguntas directas.
En relación con las fuentes
de información se debe seleccionar, por lo menos, dos fuentes con el objetivo
de cruzar los datos ofrecidos en busca de confiabilidad. Se deben seleccionar
parientes de primera línea, convivientes, allegados o médicos de asistencia.
Las condiciones para realizar la entrevista deben ser estrictas; cada fuente
deber ser entrevistada de forma individual y en privado, evitando que la
opinión de una influya en la otra, lo cual afectaría a la confiabilidad de la
información. El tiempo promedio de la entrevista debe ser de dos horas, aunque
en ocasiones es necesario extenderse un poco más.
La misma autora también
plantea que debe tenerse en cuenta la revisión de documentación adicional y
disponible tales como: historias clínicas, expedientes medico-legales,
expedientes judiciales, así como, cartas, diarios, notas, poemas, etc.
La Autopsia Psicológica es
una técnica difícil con la cual cuentan sólo algunos países desarrollados; en
dicha técnica el estudio de las muertes equívocas exige un alto nivel
científico, por tal motivo, tenerlas a nuestra disposición posibilita un avance
importante en el aumento de la calidad científico-técnica y la profesionalidad
de la investigación criminal. (García, 1993).
Uno de los países de habla
hispana con mayor trayectoria en el tema de Autopsia Psicológica es Cuba. A partir de múltiples revisiones de los
modelos, escalas, guías y formularios encontrados en la literatura
especializada han creado su propio modelo al cual inicialmente denominaron MAP
(Modelo de Autopsia Psicológica); a medida que incorporaron otros ítems durante
la validación, de dicho modelo, en víctimas de suicidio, homicidio y accidente,
lo han perfeccionado hasta llegar al que actualmente utilizan, el MAPI (Modelo
de Autopsia Psicológica Integrado).
Según García Pérez (1999),
el MAPI a diferencia de todos los modelos revisados está completamente
estructurado y sistematizado, de forma tal que se disminuye al mínimo el margen
de sesgo, debido a que todos los peritos o auxiliares de la justicia que
aplican dicho protocolo deben realizarlo de la misma manera, guiándose por un
instructivo con posibilidad de respuesta cerrada, precisamente para evitar la
inclusión de elementos subjetivos en la valoración de cada caso y, además, para
hacerlo verificable por terceras personas.
La metodología científica
utilizada para validación del MAPI, fue desarrollada
por el Ministerio de Salud Pública y el Instituto de Medicina Legal de Cuba
a través de tres investigaciones realizadas durante el período de 1990 a 1996
en víctimas de suicidio, homicidio y accidente, las cuales demostraron que
recurrir a terceras personas para obtener información de fallecido resulta
confiable, que el método es viable y el instrumento MAPI es aplicable y generalizable.
(García, 1999).
La aplicación del MAPI,
actualmente, se extiende fuera de Cuba, desde finales
de 1994 y se emplea con éxito en la solución de casos civiles y penales por
parte de la Dirección de Servicios Periciales de la Procuraduría General de
Justicia del Estado de Querétaro, en los Estados Unidos Mexicanos, desde
1997 se utiliza por los servicios médicos-legales de Chile para el estudio de
suicidios. La dirección de Medicina Forense de
Honduras introdujo la técnica en 1998 para
casos civiles y penales, en especial para la solución de muertes dudosa,
equívoca o por investigar, con la peculiaridad de la incorporación de
licenciados en Trabajo Social en calidad de peritos. A partir de 1999 este método fue incluido dentro de las técnicas
disponibles para la investigación de homicidios en Costa Rica, por parte
del ministerio Público.
En Colombia
el empleo de la Autopsia Psicológica como técnica en el área de la Psicología
Forense se ha visto muy limitada por varias razones; por ejemplo, la falta de
especialización a nivel teórico y metodológico del psicólogo en esta área, así
como también la falta de instrumentos validados en el contexto colombiano que
permitan esclarecer de manera confiable los casos de muerte dudosa. En países como España y EE.UU. hablar de Autopsia
Psicológica no es algo novedoso. Sin embargo, en Colombia existen pocos
escritos que definan y expliquen el procedimiento denominado Autopsia
Psicológica.
Para proporcionar ésta
prueba judicial, las ciencias forenses como la psiquiatría y la psicología
enfrentan a menudo tareas muy difíciles tales como determinar el estado mental
de un acusado en el momento de los hechos, peor aun, cuando ha transcurrido
algún tiempo desde el momento de su ocurrencia. En ocasiones, la labor del psiquiatra o psicólogo se vuelve más compleja
cuando se trata de determinar el estado mental de una persona ya fallecida en
el momento de su muerte.
No obstante, la vida
psíquica del ser humano deja huella de una u otra forma: en documentos, obras
de arte, espacios habitados a lo largo de su existencia, en la forma como se relacionaban
con las otras personas, etc.
El aspecto principal de la
Autopsia Psicológica es el proceso en sí mismo y el modo como se llevan a cabo
las cosas (García, 1999). Dicho proceso parte desde el mismo lugar de los
hechos, en el cual no sólo se pueden levantar huellas objetivizables por los
peritos en criminalística, también se pueden levantar las huellas psicológicas
que quedan impresas en los lugares en que estuvo la víctima y en las personas
que interactuaron con ella. La función del psicólogo o del psiquiatra que
realiza el peritazgo es decodificar e interpretar las señales que emite la
escena del crimen.
Dentro del contexto de la
investigación criminal el proceso de la Autopsia Psicológica comienza desde el
examen de la propia escena de la muerte y no debe ser realizado por un solo
perito. Por el contrario, se requiere de un trabajo en equipo con los
criminalistas, médicos legistas e investigadores policiales, sólo a sí se
lograra una caracterización profunda y científicamente fundamentada de la
víctima. García (1993).
Retomando la teoría de la
"complejidad" planteada por Morin (1995); es imposible estudiar al
hombre desde una sola perspectiva, por tal motivo, para implementar el
procedimiento de la autopsia psicológica es necesario
un grupo interdisciplinario de expertos que aporten sus conocimientos para
conseguir un mejor análisis de las condiciones, relaciones, comportamientos y
situaciones de un ser humano muerto en condiciones dudosas. El estudiar
al hombre desde una sola dimensión sería un error, ya que nadie puede negar la
diversidad de instancias por las que se encuentra atravesando la vida de un ser
humano.
En el campo de la Psicología Forense, específicamente en el procedimiento de la Autopsia Psicológica (AP), el poder contar con la ayuda del cuerpo legal (abogados, fiscales, jueces, policías, grafólogos, etc.) es de suma importancia para la investigación, ya que permite la recolección de la información de acuerdo con (Nuñez, et al., 1999) "la puerta de acceso al ámbito judicial; entenderlo y tener la posibilidad de dialogar y confrontar sobre diversos aspectos, como los comportamientos humanos...". Estar al lado de los investigadores policiales permite acceder a elementos judiciales tales como notas, diarios, cartas, que posiblemente para ellos no tiene mucho valor, pero para el psicólogo son fundamentales, ya que caracterizan al occiso y tal vez entre líneas se pueda develar "la clave del enigma de su muerte", (García, ibid). Todos esto aspectos son fundamentales si se quiere lograr una intervención eficaz en el procedimiento de Autopsia Psicológica.
En el campo de la Psicología Forense, específicamente en el procedimiento de la Autopsia Psicológica (AP), el poder contar con la ayuda del cuerpo legal (abogados, fiscales, jueces, policías, grafólogos, etc.) es de suma importancia para la investigación, ya que permite la recolección de la información de acuerdo con (Nuñez, et al., 1999) "la puerta de acceso al ámbito judicial; entenderlo y tener la posibilidad de dialogar y confrontar sobre diversos aspectos, como los comportamientos humanos...". Estar al lado de los investigadores policiales permite acceder a elementos judiciales tales como notas, diarios, cartas, que posiblemente para ellos no tiene mucho valor, pero para el psicólogo son fundamentales, ya que caracterizan al occiso y tal vez entre líneas se pueda develar "la clave del enigma de su muerte", (García, ibid). Todos esto aspectos son fundamentales si se quiere lograr una intervención eficaz en el procedimiento de Autopsia Psicológica.
Un segundo paso es la
entrevista a personas que conocieron de cerca al occiso, preferiblemente
familiares, amigos, vecinos, compañeros de estudio, trabajo o religión,
relaciones de parejas formales u ocasionales. Es importante aclarar que la
selección de las fuentes de información debe excluir a presuntos sospechosos de
estar involucrados en la muerte de la víctima, pues obviamente el riesgo de
sesgo es muy elevado.
García (2000) plantea que
una vez recogidos todos los elementos necesarios para conformar una
caracterización del occiso se realiza una discusión colectiva en la cual
participan los peritos y los investigadores policiales y se ofrece un informe
pericial en términos probabilísticos, pues se trata de una evaluación indirecta
y de conclusiones inferenciales que cobran valor solo al sumarse el resto de
los elementos criminalísticos, policiólogos y médicolegales.
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